Grabando cine fuera de las ciudades

Aunque durante unos años la cinematografía se sintió más seguro con decorados dentro de cuatro paredes, donde todo pudiera ser controlado al mínimo detalle, hubo un momento en que se pensó que las tomas al aire libre eran mucho mejores, dónde va a parar. De hecho, los premios a los exteriores y a la fotografía empezaron a surgir, y entonces empezó a tenerse en cuenta los espacios naturales para añadir un plus más a la historia que se contaba en cada film; y el cine español no fue una excepción ni mucho menos.

Todo esto viene a cuento porque, realmente, no acabamos de apreciar en su justa medida los hermosos paisajes naturales que tenemos en España. Siempre influenciados y maravillados por aquello que nos venía del extranjero, sabemos apreciar lugares como las montañas escocesas, los fiordos noruegos, los bosques alemanes o el Gran Cañón del Colorado… y sin embargo, los llanos manchegos nos parecen secarrales y los Pirineos un lugar agreste imposible de sortear. Hemos aprendido que nuestra riqueza geográfica es grande, y hemos sabido exportarla al extranjero, donde hasta los japoneses vienen a ver nuestros campos de girasoles… pero no acabamos de cogerle el punto de apreciarlos de igual manera nosotros mismos.

Ah, pero parece que hay una vertiente del cine que sí que se está dando cuenta de cuánto puede añadir a un guión unas escenas rodadas al aire libre, y esa es sin duda el porno. Bueno, yo reconozco que no es que haya que hacer mucho esfuerzo para que este tipo de escenas llamen la atención; ver porno culonas desnudas y con las tetas al viento, mientras se lían con el maromo de turno, con varios de ellos, o directamente entre ellas mismas, la verdad, llamaría la atención en un medio rural, o en lo alto de un rascacielos, por poner un ejemplo. Bien, los actores en bolas y practicando sexo gratis ya es bastante atracción, pero para los puristas no hay  duda de que un ambiente bucólico añade novedad y cierto aire artístico al asunto, ¿no crees?

En la vida real, parece que no somos muy aficionados a tener sexo en la naturaleza, ¿tú qué crees? Bueno, para empezar cada vez es más difícil encontrar algún tipo de privacidad al aire libre, ya que todos los espacios naturales están protegidos, son de utilidad pública o directamente te prohíben hacer tantas cosas en ellos, que follar es lo último que se te pasa por la cabeza. Y también, ¿por qué no admitirlo?, nos hemos vuelto bastante cómodos, aparte de otro asunto bastante espinoso que suele suceder a la especie humana en los últimos tiempos: ¿te has dado cuenta de cuántas alergias podemos padecer en cuanto salimos de casa? No sólo al polvo, a los ácaros o al polen; ahora cualquier árbol, hierba o insecto puede ponerte en un estado de incomodidad total con su contacto o su picadura, y eso si tienes suerte y no pasa algo más grave. Con el tiempo, me temo que la especie humana ni siquiera será capaz de salir de casa…