Conclusiones 2016

VII. Congreso Internacional de Turismo Rural del Reyno de Navarra

CONCLUSIONES

El producto de Turismo Rural – hacía un cambio de paradigma

El visitante busca una experiencia integral en el territorio, donde intervienen todos los agentes, servicios, y recursos susceptibles de un aprovechamiento turístico.  Con ello, la costumbre – aun muy arraigada – de identificar “Turismo Rural” principalmente con los alojamientos se queda corta.  Es necesario una profunda reconsideración y revisión.   Frase provocativa: “el alojamiento es el complemento, no el producto

El reto es transversal: beneficiar al territorio y sus habitantes de manera sostenible, con visión innovadora y de futuro.  La gestión debe ser integral y contar con la población – objetivo: territorios amigables con el visitante.

La identidad y las raíces culturales  de cada lugar son su mayor potencial. Sin embargo, no deben encerrarse en si mismo, sino estar abiertos a cambios y a la integración de nuevos impulsos externos.

Las experiencias siempre son personales – no se pueden organizar de antemano.  El factor sorpresa de experimentar algo inesperado es importante. 

Los mercados son cada vez más europeos y hasta mundiales.  Hace falta una mayor fuerza de marcas que destaquen en el momento de la primera decisión del futuro visitante: “qué quiero hacer y dónde”.

La gastronomía y producción local

La diversidad gastronómica y los productos agro-alimentarios constituyen un gran potencial y atractivo, apenas aprovechado en España en comparación con p.ej. Italia. 

Procurar experiencias integrales que van desde la producción de la materia prima (ordeñar la vaca) hasta la elaboración y degustación de productos y platos tradicionales con denominación de origen.

Cadenas cortas de suministro y consumo: productos de temporada, locales o regionales, elaborados con tecnología y por personas de la zona.  Un aspecto por desarrollar, es darle al visitante la posibilidad de seguir disfrutando de estos productos después de su estancia.

Autenticidad y calidad son más importantes que la cantidad.  Se deben comunicar e interpretar para generar una percepción de valor añadido, por ejemplo entregando las recetas o un pequeño folleto que explica el proceso de elaboración del producto.

Las actividades

Se identifican con las actividades físicas-deportivas o de aventura  Es necesario ampliar este concepto a actividades de tipo cultural, recreativo, y cualquier otra que conlleve una participación activa del visitante.

Actividades como ciclismo o senderismo de grandes rutas tienen gran arraigo en los países europeos.  Los aficionados se guían por las óptimas condiciones para realizar su actividad.  En España se pueden practicar casi todo el año, ello supone un excelente potencial para atraer visitantes en temporada baja.

Necesidad de mensajes claros y que transmiten confianza.  Es importante contar con marcas internacionales o como mínimo, reconocidas en el país de origen del cliente. 

Sector heterogéneo por los distintos niveles de intensidad – no es lo mismo un ciclo-turismo de largo que una ruta intensa de bici de montaña.   

Eventos puntuales se pueden transformar en productos durante el año (“1 por 365”)

La tecnología móvil

El rápido desarrollo de la conectividad, el uso ya generalizado de terminales móviles inteligentes, y el bajo coste de las aplicaciones generan nuevas oportunidades para los territorios rurales.

La disponibilidad en tiempo real para consulta y reserva de cualquier servicio turístico va a ser imprescindible.  Lo mismo es válido para las infraestructuras de libre uso (rutas de senderismo, bicicleta, visitas, … )

Orientación de los productos y servicios al cliente, que dispone de una información y transparencia casi absoluta para tomar sus decisiones antes y durante su estancia.

España es uno de los países donde el desarrollo de estas aplicaciones demuestra más dinámica e innovación.  Se perfila como un sector estratégico para la exportación de conocimiento y soluciones TIC a toda Europa.

Tendencias del mercado

Las tendencias de la demanda son muy favorables para los recursos del turismo rural: sostenibilidad, autenticidad, experiencias únicas, y una evolución demográfica que permite extender las temporadas más allá de las vacaciones escolares o puentes.

Elevadas exigencias en términos de calidad y valor.  El factor humano es crítico en este contexto: habilidades de interpretación inter-cultural, conocimiento de idiomas, y sobre todo la calidez humana antes de profesionalismo.